Corina Mestre, cantante, actriz, profesora, muy vinculada a la Isla por lazos familiares, estuvo por estas tierras en ese afán creador de “buscar” talentos para la Escuela Nacional de Arte, ENA. Ella, sencilla siempre en su inmenso quehacer, conversó, hizo casting, palabrita que se nos cuela siempre ante la en desuso audiciones, para captar futuros actores en una Isla que carece de escuela de nivel medio y que depende cuotas y cifras de los centros formadores radicados en La Habana, la capital. Los nuestros, los pineros, siempre muestran talento, pero, para muchos el “choque” violento radicaliza un regreso sin graduación y sí con ansias de realizarse en estas tierras.
Corina, la gorda Corina, es una enseñanza viva del arte actoral, capaz de demostrarlo en cualquier medio, amén de ser una persona de gran cultura y de una conversación capaz de atraer públicos de cualquier edad e intenciones. Fue la suya una visita corta, pero intensa y su estancia en la UNEAC, noche memorable, nos permitió tener su visión de muchos aspectos de la realidad cultural cubana, siempre con su forma sincera de decir haciendo, la mejor manera de demostrar magisterio.
Corina nos dejó su aire especial, su esencia de mujer cubana y de maestra.
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